ARTE  DIOCESANO RETROSPECTIVO

Con motivo de la celebración del IV Centenario de la muerte del comunero Juan Bravo, se organizaron en Segovia diversos actos conmemorativos entre los que se encontraba una exposición en este Palacio Episcopal con el título “Arte Diocesano Retrospectivo” que tuvo lugar desde el 23 de abril al 30 de junio de 1921. La dirección de la muestra recayó en el sacerdote Benito de Frutos, el cual conformó una exposición con obras existentes en el Palacio Episcopal y otras que fueron cedidas por parroquias de toda la diócesis tras un llamamiento del Obispo Manuel Castro Alonso a los párrocos en el Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Segovia:

“Se advierte a los señores Curas Párrocos, Ecónomos y Encargados de parroquias la conveniencia de que contribuyan al más brillante éxito de la Exposición de Arte Religioso que con motivo del IV Centenario de la muerte del glorioso comunero Juan Bravo, se celebrará en el Palacio Episcopal, enviando a ella los objetos de merito artístico que haya en sus Iglesias, en plena confianza de que una vez terminada la Exposición les serán devueltos los objetos con perfectas garantías de seguridad”.

La distribución de las obras careció de un orden estilístico o cronológico sino que se dispusieron, por las salas del ala norte de planta baja del palacio, maximizando el espacio existente a modo de almacenamiento simulando las almonedas o anticuarios tradicionales.

A la inauguración asistió la Infanta Dña. Isabel de Borbón, acompañada por el Ministro de Instrucción Pública, el Director General de Bellas Artes, y las autoridades locales, tanto civiles y como eclesiásticas. Al día siguiente, el 24 de abril, su Majestad el Rey Alfonso XIII tras la colocación de la primera piedra del monumento a Juan Bravo, visitó la exposición de éste Palacio Episcopal junto con las autoridades, el Obispo Manuel de Castro y el comisario de la muestra Benito de Frutos.

La exposición “Arte Diocesano Retrospectivo” incentivó el interés artístico religioso segoviano al descubrirse verdaderas joyas de arte antes desconocidas, por eso y para conservar su riqueza artística, darla a conocer y preservarlas de posibles expolios, días antes de la clausura de la exposición el Obispo de Segovia se dirigió al clero en el Boletín de la diócesis para agradecer la colaboración a los párrocos y mostrar su deseo de crear un museo diocesano con los objetos de la muestra que no fuesen necesarios en las parroquias para el culto.

Aunque muchas piezas expuestas volvieron a sus lugares de origen, treinta y ocho se quedaron depositadas en el Palacio Episcopal para conformar el Museo Diocesano.